Si preguntan por mi colección, debo decir incompleta, felizmente incompleta, si un día se completa no podría coleccionar más.
Conjugando modelos de factoría reciente y no tan nuevos, hasta llegar a antiguos con más de 50 años, vamos a repasar los autos que circularon por nuestras calles entre los años 1950 hasta entrados los 80´s, un legado humilde para quien me siga, o simplemente ir dejando huella...

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lunes, 19 de noviembre de 2018

Toyota Hilux SR5 (1997) - Autos Inolvidables Argentinos


Entre memorias trasnochadas recuerdo cuando veíamos la película Back to the future en los 80s y cómo quedábamos atónitos con la pick up Toyota negra con reflectores auxiliares y ruedas sobredimensionadas.
La película era pochoclera y yanqui como ella sola, pero rompía con la tradición del auto americano: el protagonista usaba un DeLorean y andaba también la pick up Toyota luciéndose en el final, los autos americanos por el contrario eran actores de reparto o de relleno.
Aquí todavía adorábamos a la Toyota Hilux del 79-80 que decía "2000" en la caja y nos parecía poco probable que aquella camioneta negra pisara nuestro suelo.
Para los 90s volvimos a ver Toyotas como ésta que vemos y se nos pasó el tren, efectivamente entre la Toyota de principios de los 80s y ésta salteamos un par de generaciones.
Poco importó, fueron tan buenas unidades las que entraron una década atrás, tan tobustas y eficientes que le facilitaron el camino comercial a las recién llegadas en los 90s.
Y no llegaron solas, a la par llegaron productos de Isuzu (Por favor Salvat no los haga! Guiño, Guiño) como la Trooper que sorteaban en programas de TV, o la archirival Mitsubishi L200 (Por favor Salvat no la haga! Guiño, Guiño).
Entonces el mapa era un tanto complicado, la Hilux no sólo debía competir con productos nacionales, debía competir con productos que arribaban con ella desde el extranjero.


Respecto a lo nacional era monopolizando por Ford con su anciana F100, la cual sólo ofrecía un rostro distinto... por enésima vez distinto... Se podría decir que ni se detuvieron a plantar batalla.

Es que la lucha entre las importadas recien llegadas daba por sentado que cualquiera de ellas era mejor que los productos nacionales ofrecidos hasta el momento.

Reacción típica y tardía, ahora Ford le ponía caja de 5ta a la F100, mejores ruedas mucho mas vistosas y franjas en sus laterales... Eran preciosas, muchos reconocieron el esfuerzo pero... compraban Toyota, esa oferta era para tres años antes, cuando a la gente le interesaba.

La F100 no pudo con el concepto de doble cabina, las hay, pero no resultaban prácticas debido al ancho de la misma. Tampoco le importó mucho el consumo de la misma, habían descubierto que monopolizar era mas redituable que competir.

Por eso cuando las pick ups japonesas llegaron después de 15 años los agarraron con los deberes mal hechos y sin posibilidad de recurrir a su querida protección como industria (monopólica) nacional. Citando al gran Maquiavelo Reyes: "Los agarraron en bolas y a los gritos".



Respecto a la estrategia de Toyota fue siempre clara, arrimarse al campo, las formas de pago asi lo dictaban: efectivo... planes... GRANOS.
Súmele que la pick up ya tenía una carta anterior en los 80s
Súmele que ofrecía la dureza de una pick up Ford pero la economía de un Rastrojero en su consumo.
Súmele que su doble cabina le daba la prestaciones de un auto.
Súmele que su tracción 4x4 hacía de ella un tanque en campo abierto.
Y súmele que a diferencia de las demás importadas se conseguían todos los repuestos.

El resultado es el producto nipón mas gaucho de la Argentina!


Respecto al modelo resulta una franca reproducción, de la gama de colores posibles fueron sobre lo seguro y eligieron el negro.
Pudo ser blanca, pudo ser gris o roja metalizada pero dudo que alguno de los otros colores luciera tan bien como éste negro. (El negro de la camioneta, no yo, se entiende.)

Las tampografías laterales lucen más en el contraste y deja atrás recursos hobbistas como las calcas al agua que no dan los mejores resultados sobre fondos oscuros. Detalles como esas líneas claras sobre negro sólo es privilegio de fabricantes.


De frente el modelo tiene solvencia, ejecuta muy bien los cromados e inmediatamente remite a ver los espejos laterales en el mismo tono.

La parrilla, el logo, las ópticas, el esmero no es en vano, es un modelo que vale tanto a nivel local como en otros países, no sería extraño encontrar variantes a futuro o que ya se hayan producido.
Otra matrícula, quizá otro color y será la estrella en otra colección.

De paso, la matrícula inclinada invita a una revisión del encastre de piezas, vista así los neumáticos no tienen una postura feliz.


Buscando persepctiva, las ópticas son muy efectivas, los limpiaparabrisas atinados y el brillo de la pintura suficiente para que el capot y el guardabarros muestren sus formas.
El paragolpes sin querer expone su secreto: es todo cromado y luego pintado de negro en su parte inferior.


Decir que las ruedas son correctas es poco y esconde notar que son de las mas esmeradas de esta colección seriada.
Si se empieza por el nuemático, de medidas atinadas y dibujo específico, para seguir con la llanta propiamente dicha con las formas indicadas y detallada en tres tonos, bien podría decirse que estamos posiblemente con la mejor rueda del año.


La trasera como se espera es un tanto distinta en el centro debido a las características propias de la tracción 4x4.
La tapa del combustible limitada por el encuadre del parante trasero tiene la garantía de estar bien dimensionada.
Los picaportes son pintados pero la matriz hace mucho para que luzcan bien y no como una marca en color plata.


La caja trasera tiene una separación que se agradece, por suerte no simplificaron el modelo haciendo que la misma sea parte de la matriz principal.


La parte trasera es franca, al trabajo de la matriz en el portón trasero se le suman las leyendas de Toyota y SR5, un paragolpes cromado y picaporte en tono metálico.


El escape no es muy notorio, el vehículo en sí no hace del ruido de su motor algo que lo distinga.
Se interesa más en mostrar su capacidad de tracción luciendo en cada rueda un barrero con la leyenda "4WD".
En el modelo cada barrero es un inserto plástico, siendo su aplicación muy prolija.
Las ópticas traseras en tres tonos van a tono con el resto del modelo.


El chasis plástico es profuso en detalles e invita a detallar en tono gris el escape (en principio) y se se quiere elementos de la tracción y suspensión.

La base no mezquina detalles y es digna de contemplación, todo lo que puede buscarse se encuentra.
Pésima la rueda de auxilio y peor el sistema de encastre teniendo un tornillo a la vista y el resto del encastre dificultado por los remaches plásticos de los paragolpes.


Que el encastre entre chasis y carrocería no sea óptimo para desarmar el modelo no reviste importancia hasta que se quieren limpiar los vidrios por dentro ya que tienen una película aceitosa que compromete su transparencia.
Como puede apreciarse el ritual de desarmar el modelo para alistarlo y dar una mano en esos detalles no fué posible en este momento, quizá lo sea a futuro pero con esfuerzo.


Volviendo a aspectos más felices del modelo el chapón delantero que acompaña el ángulo de ataque es un detalle necesario y valioso.
Para algunos un chapón que protege motor y cárter. Para otros un patín para resbalar sobre las rocas mientras se hace off road. Como siempre, la interpretación está sujeta a lo salvaje que Usted sea.


Y con todos esos ingredientes nos queda un infalible modelo de una Hilux.

Lindo modelo, abundante en detalles, rebalsado de detalles.

Tantos detalles que uno vuelve a la pasiva condición de mero tenedor.

Sólo darle un lugar en la vitrina, mirarla y recordar veranos pasados, muy pasados, veinte años pasados. Cuando a estos bichos se les abría las puertas en la playa y salían gringas entangadas como si fueran sorpresas de un huevo kinder.


Magníficent Toyota Hilux SR5!