Si preguntan por mi colección, debo decir incompleta, felizmente incompleta, si un día se completa no podría coleccionar más.
Conjugando modelos de factoría reciente y no tan nuevos, hasta llegar a antiguos con más de 50 años, vamos a repasar los autos que circularon por nuestras calles entre los años 1950 hasta entrados los 80´s, un legado humilde para quien me siga, o simplemente ir dejando huella...

Mostrando entradas con la etiqueta Autos Inolvidables Argentinos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Autos Inolvidables Argentinos. Mostrar todas las entradas

martes, 7 de mayo de 2019

Fiat 800 (1966) - Autos Inolvidables Argentinos


"Si se acostumbra al diseño Vignale, le va a gustar." Así cerraba el análisis de éste Fiat 800 una revista especializada de la época. Claro, hoy hablar del diseño Vignale es como opinar con el diario de mañana y muchos tendrían posiciones categóricas al respecto.

La delicadeza del tema va de la mano de la palabra "diseño" donde el reflejo de la misma sería algo tan subjetivo como el gusto.

El diseño Vignale por los 60s y 70s era novedad y vanguardia, llegando a los 80s un recuerdo reciente, ya promediando los 80s eran como las fotos de niño que uno prefiere no mostrar. Directamente fué olvidado en los 90s y al final redescubierto en éste siglo, no para productos nuevos, sino como puesta en valor de los vehículos sobrevivientes de aquélla época.

Por éstas latitudes decir Vignale era pensar en Fiat, no hay otra expresión del mismo fuera de esa marca. A su vez si se mira el Fiat 800 y se lo piensa en su contexto de los 60s era como un libro que apenas empezaba a correr sus hojas.

Elegancia en frasco chico y con mucho de Fiat 600, el Fiat 800 se atrevía a líneas rectas, glamorosos cromados, tonos metalizados y despertar fantasías teñidas en el más puro estilo europeo.


Ahora que le vendí el Fiat 800 y todo lo que debe a Vignale, se puede interpretar el mismo en dos partes trazando una línea en la cintura del auto:

Se puede apreciar que el mismo tiene una gran armonía de la cintura para abajo, las líneas corren con fluidez de trompa a cola y en la mesa de dibujo puedo apostarle que el techo era más bajo.
Incluso la altura de los respaldares en las butacas enrasan con las ventanillas dejando la clásica "media espalda al aire" tan característica de todos los Fiats de los 60s, 70s y 80s...


En la otra mitad, cintura arriba, el techo debe elevarse lo suficiente hasta que pueda entrar un cristiano. Dicha elevación necesaria, imperativa, tanto como para que el auto sirva para llevar una persona, empieza a comprometer toda la belleza lograda en la parte inferior.

El techo, en definitiva, mueve la aguja de "muy estético" a ·"simpático"... La versión spider del 800 (sin techo) luce mucho mas agraciada por ése motivo.


Mientras el vehículo real es modesto, no llega a ser popular y no es un objeto de deseo habitual, la miniatura ofrece una atractiva representación del mismo.

Escalado correctamente resulta de contextura pequeña y pone a prueba el detallado. La parte delantera bien puede considerarse de cierta complicación ya que exige de la matriz que respete formas, del tampografiado sea preciso y que las ópticas luzcan con cierto realismo.


Son las matrículas, (Tanto la delantera como la trasera.) toscas y de un espesor imperdonable, las que realzan la delicadeza de la miniatura y advierten a "manitos mejoradoras de modelos" que la mínima intervención se nota y es poco probable que sea una mejoría.

Al punto que se aconseja se lo mire bien antes de comprarlo, no da para muchas correcciones.


Ese marco en profundidad de las ópticas es un gran logro, se pierde el brillo del cromado propio de un inserto, pero se salvan las formas del mismo acompañando a la óptica.

Verla me hace pensar en que debieron hacer algo parecido con el primer Torino que salió dentro de esta serie de modelos...


Los limpiaparabrisas son muy adecuados, se entiende deberían ser más finos pero sería algo más propio de modelos que realmente no se tocan.

Sería un despropósito pedir algo más delicado cuando a cada modelo se lo tiene que desarmar completo para quitarle los restos oleosos en todos sus cristales.

Así lucen bonitos y aguantadores.


Lateral delantero...

Nada que decir del guardabarros. Lo que resulta en algo bueno...

Y es preferible no decir nada de la matrícula y el soporte de la misma vistos de perfil. Lo que resulta en algo malo...


El lateral trasero...

El paragolpes peca de corto en la vuelta, debería llegar un poco más cerca de la rueda.

La rueda está muy bien representada, no hay sorpresas técnicas en la fabricación de la misma, clásica rueda de un elemento plástico cromado con neumático de goma, sin ninguna sofisticación se buscó el resultado seguro y se obtuvo.

La notoriedad del perfil de las ópticas traseras fué conseguido, suma puntos en calidad.

De entendidos, me llegó el reclamo de la bagueta trasera que va sobre el guardabarros trasero, peca de ancha y no estar dispuesta horizontalmente. Aquí el brillo de la luz oculta en parte el detalle.


Las tampografías de Vignale a tres tonos microscópicas (Una de cada lado) pertenecen a las delicias que acostumbramos ver en éstos modelos.

Interesante el picaporte de la puerta, se fué un poco mas allá de un genérica rayita y se aprecia el botón, detalles minúsculos como éste ponen en valor un modelo.


En perspectiva el modelo luce muy bien.
Podemos lamentar que no se haya optado por tampografiar la matrícula trasera, pero es claro que el motivo es la reutilización del modelo para otras colecciones. El reemplazo de dicha pieza es suficiente para darle aire autóctono de cualquier otro país.


La disposición trasera del motor es evidente hasta para el que no conoce en lo más mínimo al auto real: Un frontal cerrado y el capot trasero con las rendijas son señales indiscutibles.

El detalle en el capot trasero, el contraste de las líneas con el tono celeste motalizado resulta óptimo.


La parte trasera es otro gran logro del modelo, lás ópticas a dos tonos, las tampografías (sobre todo el escudo de Fiat) y el paragolpes dejan conforme aún mirando de forma exigente.


Así, visto como modelo, cumple desde todos los ángulos y no queda en definitiva con falencias a la vista.

Queda a consideración las generosas superfcies vidriadas que permiten ver el interior...


El mismo tiene todo el ADN Fiat y resulta en una mezcla de componentes que se repetirían en modelos siguientes como las boquillas circulares del climatizador sobre el tablero.

Ya con todos los aspectos cubiertos se puede considerar al modelo con buena nota, no hay defecto de peso suficiente para pensar en una reproducción de origen distinto y de mejor calidad.

Los coches pequeños de Fiat tienen sus adeptos y pude apreciar varias customizaciones de éste Fiat 800: Cambio de ruedas, cambio de la altura de la suspensión, sin paragolpes...

Algunos cambios tímidos y otros buscando la adrenalina de la cultura racing...

En éste modelo particularmente fuí invitado a proponer una visión distinta del mismo, bueno, "invitado" no sería la palabra, fuí desafiado...

Y para no poner mi hombría en tela de juicio me dejé llevar por mi testosterona, mis instintos básicos de animal negro de fosa grasienta, de limpiador de carburadores con nafta, pincelito y pucho...



No saben con quien se metieron...





 
Escuchando Heavy Metal decidí llamar a mi furioso Fiat 800 "Escarpín del Infierno".

Si lo va a pronunciar, se dice haciendo cuernitos con las manos...



Quizá alguno siga mi obra, si se multiplica éste mod por redes sociales sería un cachetazo a tantas personalizaciones de dudoso gusto... Dejo en sus manos el poder del escarmiento...





Magnificent Fiat 800!!!

domingo, 28 de abril de 2019

Ford Falcon Ghia (1982) - Autos Inolvidables Argentinos


El gran clásico argentino. Así proclamó Ford a su producto luego de mantenerlo en el mercado por más de una década, en la segunda mitad de la década del 70.

Para los 80s su carácter señorial no resultaba suficiente, desde las demás terminales automotrices salían productos nuevos, incluso la propia Ford había lanzado la nueva generación del Taunus y estaba haciendo planes para el Sierra.
En ése contexto el Falcon representaba un dilema: Por un lado resultaba la imagen misma de Ford, su principal producto de muchos años, el Falcon junto a la F100 fueron los pilares de la imagen sólida que tenía Ford por ése entonces. Por otro lado, era un auto añoso, con autopartes a la vieja escuela y que frente a las nuevos materiales (plástico sobre todo) resultaba un trastorno seguir produciéndolo.

La suerte del Falcon es que en líneas generales sus formas responden a un vehículo de tres cuerpos básico y ponerlo "a la moda" no resultaba un gran desafío.
Desde el primero de ópticas redondas de los 60s con contornos más filosos, con pequeñas aletas en la parte trasera, se fueron suavizando sus líneas.
Primero en el 72, donde los cambios en las ópticas y en el interior son notorios.
Tímidamente en el 78, donde se apunta a un cambio de ópticas por otras más modernas, pero la carrocería no tiene cambios.
Y el último reestyling en el 82, que mantiene sus formas pero ya reniega de todos los ornamentos de los 70s.

Se acabaron las flechas, ya no están los detalles cromados en el capot ni otro aditamento metálico, ahí donde había ornamentos ahora es chapa ciega, limpia y visualmente simple.

Mal no le fué, heredó mucho del Taunus que curiosamente tuvo una vida comercial bastante corta, así supo usar sus llantas y el diseño de luces, la parrilla delantera, espejos retrovisores y paragolpes. Un trabajo metódico y preciso para una tarea clara: Darle la terminación de un Taunus al Falcon.

Así se dimensionaron paragolpes, parrilla y demás elementos, todo para lograr lo que para muchos fué la mejor versión del Falcon.


También podría acudir al "Manual de detractores del Falcon" donde en una lógica conservadora dudan de considerar al Falcon como un auto: Señalando que compartió motor con la F100 pero con otra relación de caja, lo miran como un canto a lo obtuso.

De chapa gruesa y motor exagerado de 3.6 litros era algo más cercano a un tanque que a un auto.
Un motor diseñado para carga, trabajando a bajo régimen y sin esfuerzo resultaba a esa luz lógico que fuera indestructible.
Por eso, la mayor bondad del Falcon fué su durabilidad y fiabilidad mecánica... Y su mayor defecto el consumo...

Motor grande o motor chico? el Falcon venía con dos motorizaciones que para variar no le eran exclusivas. Podía elegir el 3.6 litros que le consumiría como una F100 o el motor "chico" que le consumiría como un Taunus... Ya que después de todo, era el motor del Taunus.
Como curiosidad, ambos motores son más famosos por su uso en el Falcon: "es un motor Falcon 3 litros" "Es un motor de Falcon chico" Como si los otros vehículos usaran su motor y no a la inversa.

Es su fama, es su peso, el Falcon fué quien se encargó de cumplir cada promesa que Ford hacía en sus publicidades. Fué el cimiento de su prestigio y es hasta el día de hoy el responsable de que existan seguidores del óvalo, aunque sean productos traídos de Brasil, donde nunca se hizo un Falcon.

Auto clásico, nota clásica:

Te vi venir!


La trompa es fruto de un esfuerzo multidisciplinario... Para tanto es? No, la verdad que no, pero se puede dar una idea de la marcha en su fabricación:

La matriz sale de pintura y espera su tiempo de secado...

Por otro lado el paragolpes llega completamente cromado, se le van detallando las punteras y uñas de goma, luego se le sumará la matrícula ya tampografiada...

Un tercer chino recibe la parrilla delantera donde le adicionará los faros y luces de giro...

Para que otro tome una pieza de cada línea y ensamble este glorioso frente.

Es una versión diecastera del cuento de quien preparó el huevito con los dedos de las manos.
 

El capot tiene gran realismo, nervaduras de líneas rectas que se funden suavemente a los planos. Toma de aire bajo el parabrisas y las ranuras en su profundidad justa.


Arribando se puede apreciar las formas del guardabarro delantero, el pasarruedas resulta el punto más flojo del modelo ya que sus formas, el tamaño de la rueda y la posición del eje terminó haciendo "ruido".
Se tomó la sugerencia de un colega y se suplementó la cavidad donde va el eje delantero para darle la posición más adelantada posible.

Tampografía con el escudo de Ghía para unos, manchita a dos tonos para otros... Dependerá de su buena vista, es un detalle muy pequeño.


El espejo retrovisor copia bien las formas, de buen encaje y haciendo juego con los limpiaparabrisas negros.
El cromado es demasiado voluntarioso en el burlete del parabrisas, hubiera preferido un poco menos.


El interior es muy esmerado, gran volante, muy evocativo. Los butacones son base de interminables personalizaciones.

Es un modelo "amigable" para ser detallado en su interior, los acrílicos de las ventanas no distorsionan mucho permitiendo lucir al propietario su destreza para el detallado...

Por que mi Falcon esta negro? Por que estoy luciendo mi destreza para el detallado...


El tablero es muy elaborado, abundante en detalles.

Debajo muestra la palanca al piso de cuatro velocidades.

A los lectores de otras latitudes le parecerá algo pobre, pero el Falcon era así... Cuando la mayoría de los autos venía con cuatro marchas el Falcon tenía tres... Y en los 80s cuando la novedad era la caja de 5ta... El Falcon subió a cuatro marchas...


El techo vinílico se logró con una pintua mate texturada, luce muy bien.


Las puertas respetan las formas. Puertas anchas son las del Falcon, nótese cómo el espejo retrovisor sobresale poco mas allá de las mismas y se refleja sobre la parte plana que da contra la ventanilla... Excelente tienen diez.


La parte trasera no resulta una facilidad: El parante "c" del techo tiene formas propias y la matriz tiene que dar cuenta de las líneas del plástico negro.
Luego la pintura será la encargada de definir el gotero cromado, el techo vínílico y las branquias plásticas.

El pasaruedas trasero es más feliz que el delantero, la rueda queda bien posicionada.

El punto débil es en la punta del guardabarros donde se aloja el inserto de la óptica trasera, queda como un voladizo cuando debería quedar al ras.


Un defecto que se podría considerar menor ya que no es visible de todos los ángulos, es un detalle mínimo posiblemente un defecto de terminación propio de esta pieza.
Nótese como la delgada línea negra se distorsiona en el sector, luego piense en los aumentos de la imagen y verá que es poca cosa.


Hora de tampografías, hora de leer "Falcon" con la nueva familia tipográfica que estrenaba Ford en los 80s.

El "3.6" indicando la cilindrada era claro, en los 80s fué el auto con motor más grande.


Si no hay óvalo no hay Ford, así se entendía y sobre la pintura negra que distinguía ésta versión tope de gama se luce a un costado.

Debajo, el caño de escape pintado en color plata para que sea notorio. La matriz da buenas señales aquí también, véase como ofrece un arco para que salga el mismo.

El paragolpes trasero que a primera vista parecía similar al delantero ofrece las luces que iluminan la patente trasera.


La luneta trasera luce bien, la tapa del baúl también, un poco exagerado el orificio de la cerradura.

Tanto en el capot como en el baúl se nota el ADN de auto viejo. En ambos casos son angostos respecto al ancho del auto dejando generosos guardabarros a sus lados.

Te ví partir...


El modelo en su totalidad: El zoom se aleja, los detalles cobran valor, aquellos defectos mínimos desaparecen y quedan como secreto que no volverá a compartirse.

Una miniatura tan bella como el auto que reproduce.

Así termina este capítulo, pensando en tantos coleccionistas que siguen esta serie de Autos Inolvidables, pensando en alguna analogía para ilustrar la llegada de éste modelo.

Quizá la más cercana es la del preludio amoroso, las vísperas de la conquista del ser amado.

Esos momentos en que se trata de llegar a una relación y mientras se esfuerza por conseguirla también se replantea si vale la pena el esfuerzo...

Así, mientras el Torino fué el equivalente a un mate frío, un portazo o un desencuentro, donde algunos encontraron un punto final o el mayor desaliento... Este Falcon es un beso adelantado, un beso con dudas, una señal, un aliento...

Quizá sea el mejor beso de todos, el que se recuerde siempre.

Quizá sea el beso con dudas, pensando en modelos siguientes que difícilmente serán como éste...

Lo que es seguro, es que no pasa como un modelo más...


Magníficent Ford Falcon Ghía!

martes, 16 de abril de 2019

Ranquel Pick Up (1989) Autos Inolvidables Argentinos


Resulta imposible abordar el Ranquel sin tener en cuenta el Rastrojero, ya que la historia del mismo (muy resumida, ya la veremos en las notas siguientes) trata del vehículo prodigio de la industria local, el milagro y orgullo de la metalmecánica criolla y el final del gran utilitario argentino van de la mano de nuestros propios defectos.

Rara vez se dió el caso de que una industria estatal tuviera éxito comercial, en el rubro que sea, pero el Rastrojero fué un verdadero dolor de cabeza para las automotrices privadas: fuerte, noble, simple, económico en todo sentido tanto en su consumo, mantenimiento y precio de venta... Perfecto tal vez?

A principios de los 80s se pone fin a IME, Industrias Mecánicas del Estado, ganando la licitación la empresa Lo Giudice-Pace,  que pudo seguir la fabricación del Rastrojero a un ritmo extremadamente lento siendo registrados los mismos como "armados fuera de fabrica".
Siendo autorizada a fabricar recién en 1985, luego de tres años con toda una inversión parada y mil vueltas (Luego se quejan cuando no invierten los empresarios) el esfuerzo no prosperó. Ese fué el ocaso del Rastrojero.

En 1989 de la mano de Imetal SA (Empresa sanjuanina) que forma parte de un red de empresas perteneciente a Massey Ferguson vuelve, pero rebautizado como Ranquel.
El proyecto tenía aires de suficiencia, ya que se actualizó el viejo Rastrojero con un nuevo impulsor e instrumental mas completo, a la vez la empresa ya contaba con una red de concesionarias para venderlo...
En el imaginario, la suma de Rastrojero y Massey Ferguson era toda una garantía. Fueron producidas cerca de mil unidades.

Silueta de Rastrojero, practicidad de Rastrojero, aunque el motor ya no era el Indenor XD 4.88 sino un Borgward más moderno.
Quizá si hubiesen respetado el motor y seguir con la tradición del Indenor hubiera tenido más éxito ya que para ser un Rastrojero de ley, después de todo, se debe ser igual a un Rastrojero... Pero realmente igual.


Respecto al modelo es exotismo puro, años atrás si se pretendía un Rastrojero en escala se debía confiar en un artesano. Si se quería un Rastrojero de segunda generación se podía partir de un Fiat 1500 (No el que conocimos aquí) para reemplazarle parrilla y ópticas delanteras y lograr algo "aproximado". Con ese panorama, pensar en un Ranquel cuando el Rastrojero ya era difícil era un plan demasiado pretencioso.

Con estos antecedentes, se invita a contemplar al Ranquel como algo exótico, como todo vehículo producido en cantidades limitadas y en un período breve y a la vez borroso del tiempo.


El modelo es tan simple como el vehículo real, una forma casi modular define sus formas, superficies que no se mezclan y planos definidos.
La parrilla es muy interesante, en mano no se aprecian tan bien sus formas pero zoom mediante se descubre la maravilla, incluso la insignia ejecutada a la perfección.


Las luces de giro renovadas salieron muy bien reproducidas y el plan de encastre fué satisfactorio.

Las ópticas delanteras no admiten una postura errónea y se aseguran la posición correcta.


Girando la cabina encontramos un tampografía en exceso discreta muy difícil de leer por su tamaño. Está perfectamente escalada y es legible si se ayuda con algún instrumento óptico.


El picaporte se resolvió con uno genérico, no se aprecia voluntad de dar un detallado más profundo y se interpreta que consideraron suficiente las formas generales y que el modelo sea reconocible.

Los retrovisores no son una maravilla pero los del vehículo real tampoco lo eran: Cumplen.


El capot tiene todo el ADN de Rastrojero mientras el techo luce simplificado sin nervaduras.

Los limpiaparabrisas adecuados, negros ya que para ésos años ya se empezaban a usar en ese color.

Los paragolpes también negros, como imitando los paragolpes plásticos, salvo que aquí eran unos brutos paragolpes metálicos.


Las trabas de las compuertas laterales son de lo mejor y dan al modelo la delicadeza que venía esquivando, son cuatro, todas hechas con el mismo esmero.


La caja luce razonablemente bien, quizá angosta viendo la cabina y la rueda trasera al ras.



El interior no va a decir mucho, se esperaba sencillo y sencillo se lo encontró.


La vista posterior de la caja es la más abundante en detalles. El portón trasero pintado como su ancestro: Pintura negra sobre madera, salvo que ahora dice "Ranquel".

Las ópticas buscan modernizar el aspecto posterior con un diseño alargado, no lo lograron, el modelo las reproduce decentemente por otra parte.

La rueda de auxilio luce extrañamente bien, con dibujo en la banda de rodamiento, esta vez tuvieron la delicadeza de no pasar ese detalle por alto.


Pimp my Rastrojera!

El modelo da testimonio del renovado tablero y nuevo volante, con tantos relojes como para recibirse de avioneta.


También reproduce las nuevas llantas de chapa, ahora perforadas, le daban un aspecto más actual y ligero.

Resumiendo, el modelo se defiende bien, da testimonio del utilitario real y se mostró suficiente (sin necesidad de intervenciones para corregir algún defecto notorio) Es más, pudo posar en las fotos ni bien sacado de su empaque.

Respecto al Ranquel, el vehículo real, pareciera que toda la gloria y elogios le resultaron esquivos.
Si bien en sus primeros meses se benefició de la imagen del Rastrojero, pasado el tiempo su mecánica diferente e incompatible lo dejaron a un lado, quien compraba un Ranquel no compraba después de todo aquél utilitario gauchito, compraba un utilitario con repuestos difíciles de conseguir.

Pero vale... Vale como esfuerzo de resucitar nuestro tan querido utilitario.


Magníficent Ranquel!

domingo, 14 de abril de 2019

IKA Jeep (1956) Autos Inolvidables Argentinos


En el Museo de la Industria de la Ciudad de Córdoba se encuentra el primer Jeep fabricado por IKA. Vehículo espartano y de ADN utilitario, vehículo multipropósito y elemental donde nada sobra, todo tiene una función primordial e importante, nada de elementos de confort o extras.
Lógicamente el visitante al verlo no se deslumbra más que por su estado prístino, yace entre otros vehículos bien conservados de la industria local siendo muy curiosa su matrícula: X000001


Con desdén podría traerse la frase "Viste a uno, los viste a todos". Si se suma su elemental concepción y su producción seriada, daría lo mismo ver el primero, el número 100 o el número 1000...
Por lo general, cada vehículo era la base sobre la cual cada propietario le daría su impronta modificando a placer desde el esquema eléctrico, componentes mecánicos, ruedas, pintura, jaula, luces adicionales y una larga lista de accesorios posibles pensados para Jeeps.

Entonces resulta obligatorio revisar la frase que simplifica su existencia y pensar que no hay un Jeep igual a otro.
En ese universo de personalizaciones, algunas por estética, otras por un uso específico y otras por arreglarlo con lo que se tenga a mano, ser un Jeep virgen, en estado original es tan único como cualquiera de los modificados fuera de fábrica.

Es cuando se vuelve a ver el Jeep del museo cobrando valor, por ser un sobreviviente de más de medio siglo sin remiendos o modificaciones, algo que en definitiva no encontrará en la calle.

Por motivos que se desconocen la miniatura elegida para la colección de Autos Inolvidables Argentinos no reproduce el Jeep Nº1, no era algo difícil encontrarlo, una pena, la historia del modelo sería más interesante.

Si se piensa en motivos, se puede pensar en que la colección se llama "Autos Inolvidables Argentinos" entonces un Jeep jamás usado no sería adecuado. Bien podría servir para una colección llamada "Vehículos Unicos" o algo por el estilo... Es decir "ese" Jeep resulta inolvidable para el que visitó el museo... pero no inolvidable en el sentido de haber existido en el mundo exterior.


Igual, el modelo no se desmerece en absoluto, dudé en adquirirlo ya que es un modelo bastante conseguible, hay una versión anterior con techo y además puede incorporarse de otras colecciones.
El Jeep está un escalón por abajo de VW escarabajo a la hora de ser reproducido. Puede pretenderlo barato o caro, muy bien reproducido o una versión más o menos aproximada... En definitiva, no es algo de otro mundo.

Pero las buenas críticas de coleccionistas que reconozco son exigentes, me despertaron la curiosidad y al final lo incorporé para ver con ojos propios la nueva maravilla.


Discreto, compacto, pequeño, de ruedas grandes y ópticas delanteras generosas el Jeep escalado a 1:43 resulta inevitablemente simpático.
Puede pensarse en él como un vehículo gentil, incluso considerarlo como un coche recreativo, cuando en realidad es un vehículo derivado de su uso militar, con mecánica robusta, que se implementó hasta con fines agrícolas.

Elemental, como se lee líneas arriba, no significa que extienda su mano derecha a la reproducción.

Todo lo contrario: En los sedanes de lujo reales por ejemplo, toda su mecánica y demás artilugios técnicos quedan ocultos y entregan un cascarón limpio hacia el exterior... Contrariamente un Jeep no tiene un límite claro del exterior e interior... Tampoco tiene su diseño la voluntad de ocultar sus partes mecánicas, verá tuercas y tornillos.

Verá que para reemplazar un elemento sólo debe agarrar un destornillador y cambiarlo, sin desarmar nada para llegar él ni tener conocimientos al respecto en muchos casos.

Falla el limpiaparabrisas? Con un destornillador lo saca y pone otro. En un auto compacto es impensado hacer eso.
Hablando de limpiaparabrisas en el modelo salieron muy bien parados, insertos en la parte superior del parabrisas.

El Espejo retrovisor un poco flojito ya que esta pintado en plata pero de los males es el menor y es el preferible.

Las Bisagras del capot son una obra maestra, la matricería de éste Jeep dará que hablar en las siguientes fotos.

  
Los estribos y la carga de combustible dominan la escena, como curiosidad el tanque de combustible se aloja debajo del asiento del conductor, en contra del espíritu práctico del modelo la carga es exterior y no directa en el mismo.


El interior a la fuerza debió ser más elaborado ya que no hay techo ni ventanillas que lo oculten, el modelo luce en la foto sin modificaciones, detalles en negro para volante (muy bueno), manijón y perillas...


La caja de cambios bien representada con alta y baja.

Al ver esa sinfonía de palancas tenemos un acto reflejo...


Queremos ver, lo bueno es que encontramos bastante de lo que queremos ver.


Cuando el molde es bueno se nota, el Jeep por su naturaleza no podía tener insignias, para lograrlas se estampaba la chapa. Luego se pintaba el relieve o simplemente se dejaba que entre luz y sombras pueda leerse lo estampado.

Para lograr el efecto se debió recurrir al extinto arte de poner las insignias en la matriz. Recurso típico del diecast de los 60s y 70s.

Lo bueno y Lo malo  bueno:

Lo bueno con ése método, es que se lograron detalles realistas de las insignias, no existirá tampografía que dé en la tecla para reproducir la chapa estampada.
El detalle como en el auto real viene de la carrocería sin pintar y cuando se pinta nace el detalle como si brotara del alma misma del modelo.

Y lo bueno (Dos veces bueno es muy bueno) es que si no le gusta el color de éste Jeep puede pintarlo del color que le venga en gana y conservará todas las insgnias.


Las ópticas traseras ya las vimos en el Rastrojero, son las mismas para ambos.

La compuerta trasera es una suma de detalles que empiezan por las bisagras, insignia grande al medio, líneas o nervaduras y terminan con las cadenas en cada extremo... Aprobado diez.

La matrícula es de Remeco, La Pampa. Cerca de Guatraché, busque la localidad por Google maps, si es correcto lo que muestra es una localidad muy pequeña. Mi curiosidad es cómo era la misma en 1956, era más grande tal vez?


El modelo adelante tiene todo el ancanto de un Jeep. Guardabarros que se abultan y dejan el morro del capot en una posición retrasada.
Desde éste ángulo, los marcos cromados de las ópticas delanteras brillan y marcan su presencia. El modelo es de un tono claro y a la vez tiene contrastes oscuros, todos detalle que no sea en esos tonos luce diminuto.


El chino en su salsa con las ópticas redondas. No pierde un acontecimiento de tal magnitud para hacer su gracia y ponerlas torcidas. Y como sera de bueno el modelo que lo soporta!

La parrilla delantera tiene el detalle de la curvatura de los faros delanteros: Otro diez.

Guiños tipo "pezón al fresco" nítidos y bien pintados.


Luego de tantos detalles bien logrados me dejé uno de los platos fuertes para el final: La rueda de auxilio.

Puede llorar de alegría, puede gritar, puede hacer lo que quiera... Al fin descubrieron que la rueda de auxilio de un modelo es la misma que lleva puesta SIN TUERCAS.

Una y otra a la par, así lucen de manera lógica, deberían tomar nota y mantener esta manera de hacer las cosas.

Es LA rueda de auxilio, nominada a rueda de auxilio 2019 en modellbaus.

Una reproducción muy digna de un Jeep, con muchas notas altas y buen gusto...


Magníficent Jeep!