"Si se acostumbra al diseño Vignale, le va a gustar." Así cerraba el análisis de éste Fiat 800 una revista especializada de la época. Claro, hoy hablar del diseño Vignale es como opinar con el diario de mañana y muchos tendrían posiciones categóricas al respecto.
La delicadeza del tema va de la mano de la palabra "diseño" donde el reflejo de la misma sería algo tan subjetivo como el gusto.
El diseño Vignale por los 60s y 70s era novedad y vanguardia, llegando a los 80s un recuerdo reciente, ya promediando los 80s eran como las fotos de niño que uno prefiere no mostrar. Directamente fué olvidado en los 90s y al final redescubierto en éste siglo, no para productos nuevos, sino como puesta en valor de los vehículos sobrevivientes de aquélla época.
Por éstas latitudes decir Vignale era pensar en Fiat, no hay otra expresión del mismo fuera de esa marca. A su vez si se mira el Fiat 800 y se lo piensa en su contexto de los 60s era como un libro que apenas empezaba a correr sus hojas.
Elegancia en frasco chico y con mucho de Fiat 600, el Fiat 800 se atrevía a líneas rectas, glamorosos cromados, tonos metalizados y despertar fantasías teñidas en el más puro estilo europeo.
Ahora que le vendí el Fiat 800 y todo lo que debe a Vignale, se puede interpretar el mismo en dos partes trazando una línea en la cintura del auto:
Se puede apreciar que el mismo tiene una gran armonía de la cintura para abajo, las líneas corren con fluidez de trompa a cola y en la mesa de dibujo puedo apostarle que el techo era más bajo.
Incluso la altura de los respaldares en las butacas enrasan con las ventanillas dejando la clásica "media espalda al aire" tan característica de todos los Fiats de los 60s, 70s y 80s...
En la otra mitad, cintura arriba, el techo debe elevarse lo suficiente hasta que pueda entrar un cristiano. Dicha elevación necesaria, imperativa, tanto como para que el auto sirva para llevar una persona, empieza a comprometer toda la belleza lograda en la parte inferior.
El techo, en definitiva, mueve la aguja de "muy estético" a ·"simpático"... La versión spider del 800 (sin techo) luce mucho mas agraciada por ése motivo.
Mientras el vehículo real es modesto, no llega a ser popular y no es un objeto de deseo habitual, la miniatura ofrece una atractiva representación del mismo.
Escalado correctamente resulta de contextura pequeña y pone a prueba el detallado. La parte delantera bien puede considerarse de cierta complicación ya que exige de la matriz que respete formas, del tampografiado sea preciso y que las ópticas luzcan con cierto realismo.
Son las matrículas, (Tanto la delantera como la trasera.) toscas y de un espesor imperdonable, las que realzan la delicadeza de la miniatura y advierten a "manitos mejoradoras de modelos" que la mínima intervención se nota y es poco probable que sea una mejoría.
Al punto que se aconseja se lo mire bien antes de comprarlo, no da para muchas correcciones.
Ese marco en profundidad de las ópticas es un gran logro, se pierde el brillo del cromado propio de un inserto, pero se salvan las formas del mismo acompañando a la óptica.
Verla me hace pensar en que debieron hacer algo parecido con el primer Torino que salió dentro de esta serie de modelos...
Los limpiaparabrisas son muy adecuados, se entiende deberían ser más finos pero sería algo más propio de modelos que realmente no se tocan.
Sería un despropósito pedir algo más delicado cuando a cada modelo se lo tiene que desarmar completo para quitarle los restos oleosos en todos sus cristales.
Así lucen bonitos y aguantadores.
Lateral delantero...
Nada que decir del guardabarros. Lo que resulta en algo bueno...
Y es preferible no decir nada de la matrícula y el soporte de la misma vistos de perfil. Lo que resulta en algo malo...
El lateral trasero...
El paragolpes peca de corto en la vuelta, debería llegar un poco más cerca de la rueda.
La rueda está muy bien representada, no hay sorpresas técnicas en la fabricación de la misma, clásica rueda de un elemento plástico cromado con neumático de goma, sin ninguna sofisticación se buscó el resultado seguro y se obtuvo.
La notoriedad del perfil de las ópticas traseras fué conseguido, suma puntos en calidad.
De entendidos, me llegó el reclamo de la bagueta trasera que va sobre el guardabarros trasero, peca de ancha y no estar dispuesta horizontalmente. Aquí el brillo de la luz oculta en parte el detalle.
Las tampografías de Vignale a tres tonos microscópicas (Una de cada lado) pertenecen a las delicias que acostumbramos ver en éstos modelos.
Interesante el picaporte de la puerta, se fué un poco mas allá de un genérica rayita y se aprecia el botón, detalles minúsculos como éste ponen en valor un modelo.
En perspectiva el modelo luce muy bien.
Podemos lamentar que no se haya optado por tampografiar la matrícula trasera, pero es claro que el motivo es la reutilización del modelo para otras colecciones. El reemplazo de dicha pieza es suficiente para darle aire autóctono de cualquier otro país.
La disposición trasera del motor es evidente hasta para el que no conoce en lo más mínimo al auto real: Un frontal cerrado y el capot trasero con las rendijas son señales indiscutibles.
El detalle en el capot trasero, el contraste de las líneas con el tono celeste motalizado resulta óptimo.
La parte trasera es otro gran logro del modelo, lás ópticas a dos tonos, las tampografías (sobre todo el escudo de Fiat) y el paragolpes dejan conforme aún mirando de forma exigente.
Así, visto como modelo, cumple desde todos los ángulos y no queda en definitiva con falencias a la vista.
Queda a consideración las generosas superfcies vidriadas que permiten ver el interior...
El mismo tiene todo el ADN Fiat y resulta en una mezcla de componentes que se repetirían en modelos siguientes como las boquillas circulares del climatizador sobre el tablero.
Ya con todos los aspectos cubiertos se puede considerar al modelo con buena nota, no hay defecto de peso suficiente para pensar en una reproducción de origen distinto y de mejor calidad.
Los coches pequeños de Fiat tienen sus adeptos y pude apreciar varias customizaciones de éste Fiat 800: Cambio de ruedas, cambio de la altura de la suspensión, sin paragolpes...
Algunos cambios tímidos y otros buscando la adrenalina de la cultura racing...
En éste modelo particularmente fuí invitado a proponer una visión distinta del mismo, bueno, "invitado" no sería la palabra, fuí desafiado...
Y para no poner mi hombría en tela de juicio me dejé llevar por mi testosterona, mis instintos básicos de animal negro de fosa grasienta, de limpiador de carburadores con nafta, pincelito y pucho...
No saben con quien se metieron...
Escuchando Heavy Metal decidí llamar a mi furioso Fiat 800 "Escarpín del Infierno".
Si lo va a pronunciar, se dice haciendo cuernitos con las manos...
Quizá alguno siga mi obra, si se multiplica éste mod por redes sociales sería un cachetazo a tantas personalizaciones de dudoso gusto... Dejo en sus manos el poder del escarmiento...
Magnificent Fiat 800!!!





























































